Estudiando archivos culturales y prácticas sociales poco exploradas, como los cómics, los noticieros, el cine, la caridad o la lotería, este ensayo subvierte los relatos oficiales sobre el franquismo, mostrando cómo las «ficciones colectivas» mediaron entre la ideología nacional-católica y el liberalismo económico. A través del análisis de estos imaginarios sociales que facilitaron la transición de la autarquía al capitalismo tecnocrático el libro muestra cómo una mayoría social que vivía en la precariedad asumió como propias unas expectativas desorbitadas de crecimiento. Pero, buscando un resquicio de esperanza, el arte disidente usó estas mismas ficciones para articular "resistencias".