Con nuestros ojos avezados ya a mirar incluso ya más allá de la posmodernidad, el titulo de estas breves obras, que gozaron de gran difusión al menos a lo largo de los siglos XV al XVIII, puede parecemos absolutamente anodino. Lo cierto es que, cuando estos opúsculos estuvieron en boga, el título formaba parte de la pastoral más habitual destinada a los enfermos y moribundos. Tanto si el título era Ars moriendi, o Ars bene moríendi, o Tractatus de arte bene moriendi, o Tractatus de modo bene moriendi o De scientia mortís, quedaba claro que el tránsito de la muerte era un momento que debía ser bien conocido (con el conocimiento propio y exacto de una ciencia ), al mismo tiempo