La guerra civil despertó en muchos intelectuales uruguayos un amor olvidado por la vieja madre patria y sinrio para canalizar, en torno a un acontecimiento muy concreto, las inquietudes y pasiones políticas de la década de los treinta. España ya no era la desnaturalizada -madrastra- combatida por Bolibar; era -la Madre abandonada- (Luisa Luisi); era madre de América y del mundo entero (Paulina Medeiros); era la madre inmortal en su agonia (Natalio Abel Vadell); y desde la izquierda y la derecha, con un mis-mo fervor y un mismo ardor, se escribieron sobre el conflicto centenares de poemas, algún relato breve, pero sobre todo discursos proferidos en los numero-sos homenajes públicos a España, e incontables panfletos, artículos y ensayos, participes desde las barricadas de la prensa -en palabras de Blanca Luz Brum- en la lucha española que se libraba, también, en la retaguardia de Uruguay. Como seguir viviendo como si nada pasara, después de leer sobre la tragedia en España, se preguntaba Clotilde Luisi; para ella, solo la poesía era capaz de hablar la verdad en un mundo en que las palabras se gastaban y se vaciaban de sentido.