Este conjunto de características con las que Sophie Scott-Brown describe la década de 1950 en Gran Bretaña, la primera de la
guerra fría, tiene profundas resonancias con la situación histórica, social y geopolítica que estamos viviendo.
Con una izquierda institucional anquilosada y que ya había protagonizado los primeros desencantos de las promesas de
posguerra, es el momento en que se comienzan a construir los movimientos llamados a regenerar las claves activistas y militantes
de los proyectos de emancipación.
A través de la editorial Freedom Press, de la University and Left Review —embrión de la New Left Review— y sobre todo del
Action Direct Comitee —el sector más radical del movimiento antinuclear—, Los radicales años 50 narra la reinvención de las
coordenadas y las tácticas de lucha ante el agotamiento de la vieja izquierda, la cristalización de la política de bloques y la
carrera nuclear y armamentística. Personificando estos procesos en figuras como Colin Ward, AprilFue la primera década completa de «paz», pero dominó un clima de guerra. Vivió el ocaso de Reino Unido como poder imperial, pero fue testigo de una defensa brutal de sus colonias. Reverenció los valores tradicionales de la «sociedad doméstica»