«Collación» fue el término usado durante toda la Edad Media y Moderna para referirse a cada una de las divisiones administrativas, los barrios, en los que se dividió el casco urbano de las ciudades castellanas. Normalmente, cada una de ellas se correspondió con una feligresía o parroquia. Eje vertebrador y uno de los epicentros vitales más importantes de las sociedades cristianas en el Antiguo Régimen.
Los archivos y documentos de las instituciones vinculadas a estos espacios, ya fuesen parroquiales, conventuales o gremiales, constituyen hoy un rico granero de información acerca de la vida cotidiana y los usos y costumbres de la sociedad. Y de su relación con la escritura y el mundo de lo escrito. Sin embargo, esta importancia no ha hallado aún en muchos casos su correspondencia con el nivel de análisis que estos depósitos documentales han sufrido a lo largo de la historia.