Nueva edición revisada de uno de los escritos fundamentales del pensamiento contemporáneo, en el que se conjugan de forma inigualable perspicacia política, sabiduría histórica y coraje espiritual. Edición que incorpora los prólogos de Albert Camus y T. S. Eliot. Publicado póstumamente por Albert Camus en 1949, Echar raíces es el escrito más importante de Simone Weil en su última etapa de Londres. Esta especie de memoria, destinada a la comisión de estudio de los problemas de posguerra creada en el seno de la Francia Combatiente, pretendía servir de inspiración para la reconstrucción moral y política del país. Basada en las nociones de obligación y arraigo, la reflexión de Simone Weil busca refundar la colectividad humana desde el lugar central que en ella deben ocupar las necesidades del alma.De Echar raíces escribió T. S. Eliot: «Este libro pertenece a la categoría de los prolegómenos a la política que los políticos casi nunca leen y que, de hacerlo, la mayoría de ellos probablemente no entenderían o no sabrían cómo aplicar». «Echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana. Es una de las más difíciles de definir. Un ser humano tiene una raíz en virtud de su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos del futuro.<br>El ser humano tiene necesidad de echar múltiples raíces, de recibir la totalidad de su vida moral, intelectual y espiritual de los medios de que forma parte naturalmente.» <b>(Simone Weil)</b><br>«Salgo de viaje y llevo conmigo <i>Echar raíces</i>. Vuelvo a casa con ese libro incomparable leído de principio a fin una vez más y lo primero que hago es empezar de nuevo <i>La gravedad y la gracia</i>, donde encuentro los subrayados y las anotaciones de anteriores lecturas». <b>(Antonio Muñoz Molina)</b><br>«<i>L'Enracinement</i> es, con las Leyes y la Política platónicas, y alguno de los mejores frutos de la literatura utópica, una de las obras políticas más difíciles de soportar para el sentido común». <b>(Manuel Sacristán Luzón)</b><br>«Este libro pertenece a esa categoría de los prolegómenos de la política que los políticos raramente leen, y que muchos de ellos difícilmente podrían comprender ni sabrían cómo aplicar». <b>(T. S. Eliot)</b><br>«No estamos realmente ante un idealismo ético, sino ante un <i>minimum</i> realista para una sociedad en la que el hombre cuente». <b>(José Jiménez Lozano)</b>