Existe un tópico muy extendido que clasifica a la humanidad en gente de letras o de ciencias, nada más lejos de la realidad. Cualquier persona con una capacidad intelectual normal se puede convertir en un magnifico abogado, en un médico excelente o en un ingeniero competente, en función del esfuerzo que esté dispuesto a realizar. Se podría decir, en cierta forma, que el éxito en el estudio de una materia, es proporcional al tiempo empleado en ella. En ocasiones, las matemáticas le incita a dejar esta materia en aras al estudio de materias más comprensibles, trastocando su vocación inicial de ser economista, ingeniero o científico, por otra carrera, cuando en realidad lo único que ocurre es que su escasa preparación en matemáticas básicas le hace concluir que no está capacitado para estos campos del saber. En algunos casos, muy pocos, esto es así por desgracia, pero en la mayoría es simplemente una cuestión de dedicarle las horas necesarias para que el panorama cambie radicalmente, cosa que hemos comprobado en multitud de ocasiones en alumnos que se autocalificaban de "poco aptos para la matemática" y que acababan aprobando con cierta holgura y en algunos casos, llegaban a la máxima calificación.