Detrás de la aparente cotidianidad de estos cuentos, de sus personajes familiares o absurdos, una fuerza extraña late oculta tras la trama y deja una vaga sensación de fracaso. No es la muerte -presente en muchos de sus cuentos-, ni la pérdida, ni el dolor. Es una amenaza mucho más alarmante: la fuerza extraña late en los cuerpos, del prólogo de Samanta Schweblin