Todos los relatos que aquí se cuentan están, en mayor o menor medida, relacionados con ese lado oscuro de la vida que ignoramos, tememos o lamentamos, esa otra vertiente que da miedo e infunde respeto, ese aspecto misterioso y tremebundo que es consustancial a la propia existencia, ese ámbito incógnito que llamamos Muerte. Todos los relatos que aquí se cuentan han sido recogidos en el Lejano Oeste, un territorio de límites poco definidos, a caballo entre Asturias, Galicia y León, en municipios apartados y remotos donde la vida y la muerte parecen ir de la mano, y donde los informantes hablan en susurros y se persignan cada vez que nombran a un difunto.