Todos necesitamos caminar con alguien. Especialmente cuando nos lanzamos por ese mundo interior de la espiritualidad. Ahí, el camino compartido se abre a la vida más auténtica, con sus avances y derrotas. Una experiencia que nos orienta hacia la mirada de Dios. En este diario lleno de relatos, Teresa Iribarnegaray nos muestra las maravillosas experiencias que ha atesorado como acompañante espiritual durante años. Adentrándose cada día en ese camino para ayudar a otros a vivir, y a reconocer que, gracias a esa ventana llena de sol, hay mucha más vida que la que se ve.