En este libro Eduardo Abril Acero trata de mostrar hasta qué punto Slavoj i ek, para llevar a cabo el desarrollo de un nuevo materialismo, necesita volver a recorrer el camino de cierta teología cristiana, abriendo así un nuevo diálogo entre la filosofía y la teología. Esto es así porque, para i ek, tanto su apuesta filosófica, el materialismo dialéctico, como su posición política, el comunismo, son el desarrollo dialéctico de determinadas líneas de la teología cristiana que merece la pena recuperar. No obstante, la pretensión no es volver a destacar, una vez más, el parentesco entre el comunismo y el cristianismo, concibiendo como arma política ciertas formas de coligación religiosa, o destacando los valores del cristianismo primitivo a la hora de pensar colectivos comunistas. Cabe pues considerar la filosofía de i ek como una propuesta materialista atea. No se trata de volver a las manidas formas de la teoría marxista del siglo XX, sino más bien, de repetir de un modo diferente su fracaso. Tal proyecto sólo es posible si volvemos a incluir en el campo de pensamiento de la filosofía un diálogo profundo con la teología. La clave está en defender que sólo se puede ocupar una auténtica posición atea materialista a partir del colapso de un compromiso religioso. Desde el pensamiento de i ek, el materialismo no consiste en una posición que reconoce como núcleo ontológico de la realidad una cierta otredad material independiente de nosotros, algo que desemboca siempre en nuevos fetiches religiosos, sino en la imposibilidad de llevar a cabo cualquier posición de esta clase, reconociendo únicamente en su colapso los contornos de un mundo material. Así, una posición verdaderamente atea no es la que afirma la inexistencia de Dios, sino la que emerge del fracaso de la religión.